Cluster One.

El día que el fin llegó,
tiré mis esperanzas al suelo y con mis
manos extendidas al cielo hice una
plegaria de perdón.

El día que el fin llegó, comprendí
por fin, que nunca te volvería a ver;
a pesar de que las promesas alumbraron
la noche, como palomas de papel en vuelo.

Soñé que tú me habías dejado
y ni siquiera tu olor había quedado para mí,
y te toqué una melodía desencadenada
para ver si tu fantasma regresaba, pero se fue.

Largo y cansado es mi camino, y los amigos
y los amores se van sin dejar rastro,
como si nunca hubiesen existido.

El día que el fin llegó,
levanté mis brazos al cielo y
un viento de soledad me abrazó como una
madre abraza a un hijo, y me sentí con
la energía que tiene la última llama
de una vela al extinguirse.

Desperté al sonido de los aviones
y la música sonaba junto al
brillo del sol matinal y me paralizó,
y cuando voltee a verte, todo menos
el sabor amargo de tu ausencia
se disolvió…

Se disolvió…

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