Dios. Despertar

– ¡Hey! ¿Estás ahí?

Ajap, siempre que quieras que esté, ahí voy a estar.

– Chévere, mira hay algo…

Que no te quedó claro, ¿verdad? A veces las cosas más simples son las más difíciles de entender.

– Sí, eso, ¿pero porqué tiene que ser así?

Fácil, eso sucede porque estás tan predispuesto a que todo lo bueno en esta vida tiene que llegar con algún gran sacrificio; tienes en mente que si hay una verdad, si es que en verdad existe una verdad, debe ser radical así como la que se te ha enseñado, tiene que haber castigos y castigados, siempre tiene que haber un culpable, y no te das cuenta de pensando así te malogras la vida, en ves de disfrutarla.

– Ok, ya entendí.

Pero aún no aclaro tu duda ¿verdad?

– Ajap, mi duda es: si yo soy libre de hacer lo que me plazca, que hay de cierto en esto de:
“Trata a los demás como quieres que te traten a ti”, ¿qué hay de cierto en eso?

Dímelo tú, ¿qué hay de cierto en eso? Vamos, razona como el Dios que eres. ¿Qué puedes decir al respecto?

– Mmmm…

Inténtalo.

– Ok. Por lo que se me está enseñando, podría decir que es una de las peores mentiras que existen.

¿Y eso por qué?

– Porque ¿con qué derecho yo puedo tratar a los demás como quiero que me traten? Quién dice que los demás quieren ser tratados en la misma manera en la que yo quiero ser tratado; y si yo soy uno de esos masoquistas que les gusta que los golpeen, ¿tengo que tratar a mi prójimo de la misma manera? Creo que no. Yo no soy dueño de la voluntad ajena, y no tengo por qué pensar que los demás quieren ser tratados como yo quiero que me traten. La correcta forma de esta frase debería ser: “Trata a los demás como ellos quieren que se les trate”.

Vaya, me impresionas, lo has hecho muy bien.

– Es que soy un Dios.

Sí que lo eres.

– Otra cosa.

Vaya… estás lleno de preguntas.

– Sip, dime qué hay de las malas palabras y las relaciones sexuales antes del matrimonio, ¿por qué castigas esas cosas, no que somos libres?

¿Quién te dijo que yo castigo eso?

– Tus curas.

¿Y quién dijo que esos curas eran dueños de la verdad?

– Mmm, ellos mismos.

Entonces eres una bestia, por andar creyendo a cualquiera. Mira, lo de las malas palabras, esas como, mierda, carajo, hijo de puta, perra, y un largo bla, bla, bla, ¿quién crees que las inventó?

– ¿Algún huevón al que se le trabo la lengua? Jajajaja… no lo se, supongo que tú.

Así es, yo he pensado en todo antes de que tú tengas conciencia de que existes; si no quisiera que hablen, no hubiera inventado las palabras, eres libre de expresarte como quieras, y los demás son libres de responder a tu palabras como ellos quieran, y tú eres libre de defenderte como quieras, y una vez más el círculo sin fin sigue…
Con lo que respecta a las relaciones sexuales antes del matrimonio, tamaño problema el que ustedes se impusieron.

– ¿Cómo esta eso, no se supone que está en la Biblia?

De eso hablaremos más tarde, lo único que te digo ahora es que lo de las relaciones prematrimoniales siempre fue mal visto; desde que las personas comenzaron a dejar nacer los prejuicios no podían concebir que una mujer se acueste con un hombre sin estar casados, era una verdadera vergüenza para las familias de la alta sociedad, y como era mal visto por todos, incluyendo a la gente más pobre (quienes siempre imitan a los más ricos, tratando de aparentar lo que no son), los únicos que salen de este asunto son, obviamente, los que practicaban y practican el sexo antes de el matrimonio.
Así que la idea de que yo castigo las relaciones sexuales es un invento suyo, no mío; ¿qué lógica tendría el que yo les de juguetes si no quiero que jueguen? Y si quisiera que jueguen sólo después de casarse, ¿eso significaría que tendría que hacer desarrollar sus órganos sexuales sólo después del matrimonio? ¿y eso a qué edad sería?
Ustedes se inventan cada babosada que a veces sólo me queda reír de la indignación, jajajaja…
Mira… todo esto de los valores es relativo, lo bueno aquí no es bueno allá, y viceversa, esto de los valores es una invención de un grupo de personas que creen que saben qué es lo correcto e incorrecto, y mientras más gente acepte sus reglas más poderosa se vuelve, la gente necesita de esas reglas tontamente para poder vivir, si sienten que la “sociedad” no las controla, entran en pánico y necesitan de ciertas reglas para poder vivir; no pueden creer que sean libres, no pueden creer que haya gente que viva feliz sin hacer nada, sin necesidad de trabajar como burro, en una oficina o en donde sea, los tildan de vagos porque si no trabajas como la masa dice que trabajes entonces eres un vago. Y es esta maza la que necesita esas entupidas reglas para poder sobrevivir, reglas que son inventadas según la conveniencia de algunos, y rara vez esos algunos cumplen sus propias reglas, o sea una reverenda estupidez.

– ¿Pero está bien o no?

Ya te dije antes que no hay nada bueno o malo.

– Ok, ok. Corrijo lo dicho, ¿se puede o no?

¿Tú crees que les hubiera dado juguetes si no quisiera que jueguen? Las relaciones sexuales son una forma única de conocerte y conocer a alguien, ¿qué clase de Dios sería yo para castrarte esa gran experiencia’, sería hacerte ir contra tu propia naturaleza.

¿Pero entonces ¿no es un pecado?

¿Pecado? El único pecado que hay, el verdadero pecado original es el de limitar el alma, nunca lo cometas. Fíjate: se te ha enseñado que yo soy un Dios al que debes temer y respetar, se te ha dicho siempre que si no vives de acuerdo a como yo quiero que vivas te irás al infierno y arderás por siempre, porque yo soy un Dios celoso y si no quieres vivir a mi manera te puedes ir al carajo y serás condenado a arder en el puto infierno.
Jajajajaja, qué malo soy, jajajaja.
¿Pero qué carajos es eso? ¿para qué sirve? ¿Cómo mierda puedo ser un Dios perfecto, verdadero, bondadoso y dador de amor, si te limito a vivir a mi manera, es acaso eso una burla? ¿Cómo puede ser verdad eso del libre albedrío, si elegir lo contrario a lo que yo digo te condena? ¿Qué clase de Dios sería yo si no te doy libertad?
O sea, te digo eres libre de elegir naranja o chocolate, pero si eliges chocolate te va a ir a la mierda y te voy a condenar, pero tranquilo, eres libre. ¿De dónde carajos sacaron eso?

– Me estás diciendo que no existe eso del cielo y el infierno?

Claro que existen, pero no en la manera en la que tú los concibes. El cielo para el alma es la libertad, es poder expresar lo que siente, es poder crecer y aprender, encontrarse a sí misma, experimentarse en todas las formas posibles, eso es el cielo, es libertad. El infierno es todo lo contrario a eso, es no ser nada, no poder conocerse, castrar tu libertad, eso es el infierno para el alma.

– ¿Y el paraíso?

¿Qué tiene?

– ¿Dónde está?

Siempre ha estado aquí, frente a ti.

– Ah sí, ¿dónde?

Aquí mismo, este mundo ¿o es que no te parece un paraíso? Paisajes hermosos, hermosas aves, gente con quien compartir tu completitud, gente de la cual aprender, con la cual pelear, lugares a los cuales visitar y bla, bla, bla…

– ¿Entonces aquí está el paraíso?

Sí…

– ¿No existe nada de esa cosa como el bien y el mal o derivados?

No.

– ¿Y el diablo?

Otra invención más, el diablo es tan solo el reflejo de tus temores; ustedes siempre se han encargado de poner las contrapartes de sus invenciones, por ejemplo: la felicidad, su contraparte es la infelicidad, el dolor y el alivio, el amor y el odio, Dios y el diablo. Y como tú eres Dios, tu diablo eres tú mismo, cuando dejas de creer en ti mismo y vives la vida como se te dice que vivas, cuando dejas de experimentarte, cuando dejas de sentir, cuando dejas que castren tu libertad, es ahí donde está tu diablo.

– ¿No hay cielo, ni infierno ni diablo?

No

– Está bien, eso lo asimilo.

Pero aún dudas de algo, ¿verdad?

– Ajap.

Aún no crees completamente que eres un Dios, ¿verdad?

– No, veras, si es así… ¿dónde queda Jesús?

Buena pregunta. Veras:
Una vez vivía un pueblo en el lado más lejano del mundo. La corriente de aire se deslizaba silenciosamente sobre sus habitantes: jóvenes, ancianos, ricos y pobres; y la corriente seguía su camino, ajena a todo lo que no fuera su propia esencia. Cada criatura se aferraba como podía a las ramitas y rocas del suelo, porque su modo de vida consistía en aferrarse y porque desde la cuna todas habían aprendido a resistir la corriente.
Pero al fin, una criatura dijo: “Estoy con las pelotas reventadas de asirme. Aunque no lo veo con mis ojos, confío en que la corriente sepa hacia dónde va. Me soltaré y dejaré que me lleve donde quiera, si continúo inmovilizada me moriré de aburrimiento”.
Las otras criaturas rieron y dijeron: ¡No seas baboso! Suéltate y la corriente en la que crees te arrojará y revolcará, y hecho pedazos en los árboles y las rocas morirás más rápido que de aburrimiento.
Pero la que habló primero no les hizo caso, y después de un gran vistazo por todo lo que la rodeaba, se soltó. Inmediatamente, la corriente la lanzó contra las rocas del suelo y los árboles. Mas la criatura se empecinó en no volver a aferrarse a nada, y entonces la corriente la alzó del suelo y ella no volvió a magullarse ni a lastimarse. Y las criaturas que se hallaban en otra parte del pueblo y que no la conocían clamaron: ¡Ved un milagro! ¡Una criatura como nosotras, y sin embargo vuela! ¡Ved el Mesías, que ha venido a salvarnos a todos!
Y la que había sido arrastrada por la corriente respondió: “No soy más Mesías que ustedes, la corriente se complace en alzarnos, con la condición de que nos atrevamos a soltarnos. Esa es nuestra tarea en este viaje, en esta aventura”.
Pero seguían gritando aún más alto: ¡Salvador! sin dejar de aferrarse a las ramitas. Y cuando volvieron a levantar la vista había desaparecido y se quedaron solas, tejiendo historias acerca de un salvador”.

– Entonces, ¿Jesús era alguien normal que se atrevió a soltarse de este mundo?

Así es.

– ¿Pero eso no va contra todo lo que hay en la Biblia?

Hace unos minutos te dije que de la Biblia hablaríamos después, ¿verdad?

– Ajap.

¿Ves como el ser un Dios te hace predecir el futuro?

– Jajajaja… Sí, ya veo.

Bueno, entonces ¿quiénes escribieron la Biblia?

– Fueron hombres, inspirados por ti.

¿Quién dijo eso?

– Pues… eso es lo que se me ha enseñado, eso se ha enseñado a todo el mundo.

Como te dije antes en el cuentito este, cuando vieron a un “salvador” todo el mundo se quedó tejiendo historias acerca de él y de cómo los salvaría. Pero lo que Jesús trataba de hacer cada que hablaba era decirte que sí, él era un Dios pero también lo eres tú, y todo lo que él puede hacer lo puedes hacer tú, pero como siempre, el humano prefiere creer que no puede y dejar que otro lo haga.

– ¿Entonces no se escribió por gente inspirada por ti?

Nop, no es así, la gente asume eso porque necesita darle un toque celestial a ese libro. Mira, los que escribieron la Biblia no fueron más que personas normales, las cuales recogieron todo lo escrito de sus antepasados; ellos recogieron todas las historias, cuentos, leyendas, como quieras decirlo, y las plasmaron en papel, nada más.

– Entonces ¿no debo creer en la Biblia?

Esa es tu decisión. Tú debes creer en lo que quieras, cree siempre en todo aquello que te ayude a crecer, aférrate a eso; sin embargo, eres libre de cambiar de opinión cuando quieras, tú eliges tu verdad.

– Mmm… Lo voy entendiendo.

Bueno, ahora es momento de que descanses.

– Pero si no estoy cansado, puedo estar más tiempo despierto y conversar.

Yo sí estoy cansado, así que mejor la dejamos aquí, por ahora; además, necesitas asimilar lo hablado.

– Está bien, entonces ya hablaremos…

Ok, que descanses.

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