Dios, Iniciacion.

Tal vez sepas por qué he venido a ti, ¿verdad?

¿Tú lo sabes?

– Es obvio, ¿no?

Entonces lo sé yo también; tienes una pregunta y estás en busca de respuesta, ¿verdad?

– Mmm, veo que es verdad eso de que todo lo sabes y todo lo ves…

No sé más que tú.

– Pero tú eres Dios, carajo… debes de saberlo todo.

¿Y tú no? ¿Quién piensas que te creó?

– Tú.

¿Y qué piensas de mí?

– Que eres perfecto y puedes hacer y deshacer a voluntad cuando quieras, y que eres una mierda, si me permites agregar.

Entonces tú también eres una mierda.

– Hey viejo, yo no soy ninguna mierda.

Pues si tú dices que soy una mierda, y reconoces que fui yo el que te creó, sí lo eres, una mierda sólo puede crear más mierda, ¿lo ves?

– Ok, no lo eres.

Así estamos mejor, entonces dices que soy perfecto y que puedo hacer mi voluntad cuando yo quiera, ¿verdad?

– Así es…

Entonces no me necesitas para nada, tú ya tienes las respuestas.

– ¿Cómo que no?, tú eres Dios, todos te necesitan.

Yo soy Dios, creador de todo en este universo, lo que ves y no ves, lo que sientes y no sientes, lo que amas y odias, y no sé qué más; ahhh sí, y un largo bla, bla, bla…

– P’s sí.

Entonces, pequeño imbécil, ¿cómo se te ocurre que yo siendo Dios voy a crear a un ser tan deficiente, e imperfecto, incapaz de resolver sus problemas, un ser dependiente siempre de alguien mayor a él, porque tiene un gran sentimiento de inferioridad, cómo crees que yo voy a crear esa basura, en verdad crees eso? Yo soy perfecto , así que mi creación es perfecta, tú eres igual que yo, estás hecho a mi imagen y semejanza, ¿por qué te menosprecias, por qué te bajas, te reduces y te pisas? ¿Por qué?

– Porque soy sólo un humano.

Porque soy sólo un humano, ¡imbécil! Tú eres parte de mí, eso quiere decir que también eres un Dios, capaz de crear y destruir, amar y odiar y un largo bla, bla bla…

– Pero tú eres el que hace milagros, no yo.

Yo no hago milagros, yo veo a gente como tú hacer milagros.

– No te entiendo, ¿te refieres al milagro de dar vida?

Ese es uno entre tantos, verás. ¿Qué es lo que hace la gente cuando está desesperada, deprimida o angustiada, y bla, bla…?

– Recurre a ti.

Así es, pero ¿de qué forma?

– P’s no sé wey, mmm, ¿rezando? ¿Pidiéndote un milagro?

Así es, ¿y qué pasa después?

– P’s… a veces se cumple y otras no.

Ajap.

– ¿Entonces…?

¿No lo ves?

– No.

La gente me pide que le conceda algo, pero no se dan cuenta de que son ellos mismos los que lo realizan. Al orar, rezar o pedir; si lo hacen con el cuerpo, la mente y el alma, el milagro ocurre, no porque yo lo haya hecho realidad, sino porque esas personas lo hicieron, ¿entiendes? Todos los santos a los que veneran, fueron personas que se dieron cuenta de esto, eran conscientes de que eran dioses y que podían hacer lo que querían. ¿Entiendes?

– Estoy en eso.

Mira, si tú deseas algo y logras hacer que tu cuerpo, mente y alma se conecten, todo el universo conspirará en tu favor y lo que pidas se hará, tan sólo tienes que hacer que esas tres partes se hagan la idea, y en verdad crean que lo que pides existe o ya es, y veras como sencillamente aparece; tú eres parte de mí, así que puedes crear milagros, igual que yo. Nunca se te concede un deseo sin antes haberte concedido la capacidad de hacerlo realidad; sin embargo, es probable que te cueste trabajo.

– ¿Y qué pasa cuando los milagros no ocurren?

Sencillamente esa gente no logró conectar sus tres partes, prefirió pedirme a mí que la ayude en vez de ayudarse ella misma.

– ¿Pero si se pide que una persona no muera?

¿Tú quién eres para decidir quién se queda y quién se va?

– ¿Yo? Soy un Dios.

Y esa persona también, así que sí muere es porque quiere. No hay que ser egoístas y retener a la gente tan sólo porque no queremos que se vayan.

– ¿Pero dejar morir a una persona?

Recuerda: todos los seres, todos los acontecimientos de tu vida están ahí, porque tú los has convocado. De ti depende lo que resuelvas hacer con ellos: si mueres o vives, si caes o te paras, eso es decisión tuya. Eres libre de hacer lo que te plazca.

– O sea: si veo que un auto atropella a alguien, ¿tengo que pensar que esa persona quería ser atropellada?

Cada persona es un alma en busca de elevarse y conocerse en todo; sí, puedes pensar eso.

– Pero ¿cómo alguien va a querer matarse?

Mira, volviendo al ejemplo que pusiste de la persona que es atropellada, se supone que cuando vas caminando te fijas por dónde andas, ¿verdad? Ok, la persona que es atropellada decidió no fijarse por donde iba, y fue a atropellada, fue su decisión.

– ¿Y si estaba en la acera, y vino un auto y la atropelló?

Recuerda: nada esta ahí, a no ser que tú lo hayas convocado; ¿quién sabe si esa persona días atrás, o ese mismo día, deseaba morir?

– Nadie.

Así es, nadie, sólo ella, así que no debemos sacar juicios apresurados.

– ¿Y la gente que se mata?

¿Qué hay con ellos…?

– P’s, se mata porque se siente derrotada, ¿eso es bueno?

No puedes decir eso, puesto que nunca sabrás qué es derrota o victoria para las medidas del alma.

– ¿Pero es bueno?

¿Qué es bueno? ¿Matar es bueno?

– No, no lo es; matar es malo.

¿Entonces por qué estás de acuerdo con la guerra?

– Porque tenemos que defendernos.

Pero en la guerra hay gente matando más gente…

– Pero es necesario, es matar o morir.

Entonces ¿está bien matar?

– No, pero depende de las circunstancias.

Te equivocas, matar es matar, así como mentir es mentir, comer es comer, reír es reír.

– Entonces… ¿matar es malo o bueno?

¿Qué es bueno?

– Lo que no es malo

¿Y qué es malo?

– Lo que nos hace daño.

Recuerda esto, no existe lo bueno ni lo malo fuera de lo que nos hace felices o desdichados; este mundo es un mundo relativo, tú dices que matar es bueno dependiendo de los hechos, pero matar es matar, al matar quitas la vida a alguien, sin importar los motivos por los que lo hagas, tan sólo matar en una guerra, o defendiéndote, o defendiendo a tu familia, un aborto, evitando que te maten… matar es matar, y no está bien ni mal, el hecho de que esté bien o mal depende de ti y de cómo veas las cosas.

– ¿Cómo está eso?

Para algunos el aborto (por poner un ejemplo) está mal, para otros está bien, entonces ¿a quién hacerle caso? ¿a quién dar la razón? Todos tienen sus razones para decir que está bien o mal, y todas esas razones son buenas, entonces ¿a quién dar la razón? Eso depende de ti, las cosas son buenas o malas según lo que te convenga, no existe tal cosa como lo bueno y lo malo, en este mundo no hay ley absoluta, todo gira en torno a la conveniencia, tan sólo existen los hechos, que sean buenos o malos depende de ti, tú eres quien etiqueta las cosas; pero una ves que aprendas a ver las cosas como son, no tendrás necesidad de etiquetarlas.

– Entonces ¿lo bueno y lo malo no existe más que en mi cabeza?

Pues sí, ya te lo dije antes, tú eres libre de hacer lo que te plazca.

– Lo sé, pero eso está sujeto a que puedo hacer lo que me plazca pero sin dañar a los demás.

Somos todos libres de hacer lo que se nos plazca. ¿No te parece esto algo absolutamente simple, limpio y diáfano? ¿No es una manera estupenda de gobernar el universo?

– Casi has olvidado un detalle muy importante.

¿Ah sí? ¿Cuál?

– Como dije antes: podemos hacer lo que queramos pero sin joder al prójimo ¿verdad? ¿Eso es lo que querías decir? -argumenté-.

En medio de la oscuridad se produjo un ruido.

– ¿Has oído? -pregunté-.

Sí, parece que alguien se te acerca…

Apareció un hombre. Un tipejo enjuto y demacrado, con facciones de lobo y de aspecto inquietante.

– Pasaba por aquí -explicó-. Este campo es un atajo para llegar a mi casa.

– ¿Sí? Póngase cómodo, ¿puedo ayudarle?

Me miro con una sonrisa angustiosa que me dejó helado.

– Sí puedes ayudarme. Se trata de algo que necesito desesperadamente, porque de contrario no lo pediría. ¿Puedo beber su sangre?¿sólo un poco? Es mi alimento, sangre humana…

Me levanté tan rápido que llovieron briznas de paja sobre la fogata.

Retrocedió.

– ¡Disculpe caballero! Por favor olvide que le hablé de sangre, pero usted comprenderá…

– ¿Qué dice? ¡¿Qué carajos dice?!

¡José! Nuestro huésped estaba hablando y le has interrumpido. Siga por favor. Mi amigo es un poco precipitado -interrumpió Dios-.

– Dios, este pendejo…

¡Silencio!

– Me quiere chupar la sangre, wey

¡Silencio!

Carajo, con este puto Dios. Su reacción me sorprendió tanto que me quedé callado y mis ojos se clavaron en aquel sujeto.

– Por favor compréndame, yo no elegí nacer vampiro; es una desgracia, pero necesito beber todas las noches una pequeña dosis de sangre humana, de lo contrario me retuerzo presa de un dolor atroz ¡Y si pasara más tiempo sin ella, es seguro que moriría! Por favor, sufriré mucho, moriré si no me deja succionar su sangre… sólo un litro nada más, no necesito nada más.

Avanzó un paso hacia mí, pensando que Dios tenía sobre mí algún ascendiente y me haría capturar.

– Un paso más cabrón y correrá sangre, desde luego, si se atreve a tocarme morirá…

Pareció creerme, porque se detuvo y suspiró. Miró hacia un lado, como si viese a Dios y dijo: ¿ha demostrado lo que querías?

Creo que sí, gracias -contestó Dios-.

El hombre me miró y sonrió: No beberé tu sangre José.

Se evaporó como si se extinguiese su luz.

Yo temblaba por el efecto de la adrenalina.

– Hey, me late que no estoy de humor pa’ que jodas de esa manera, quizás sea mejor que me expliques qué carajos fue eso.

Era un ‘fanfirro de Tronsilvania’, o para ser más exactos un imagen mental. Si alguna vez quieres demostrarle algo a alguien y crees que no te escucha, materializa una imagen mental para probar tu tesis. ¿Piensas que exageré con el fanfirro? Jajajajaja

– Nunca he visto algo tan estereotipado… no me asustó ni un poquito.

Está bien, pero al menos captaste el mensaje y eso es lo que importa.

– ¿Qué mensaje?

Más burro no puedes ser, ¿verdad?

– ¿Qué mensaje?, ‘toy lento.

José, cuando te portaste tan mal con mi vampiro hacías lo que deseabas hacer, aún sabiendo que eso iba a dolerle. Incluso te advirtió que sufriría si…

– ¡Quería chuparme la sangre wey!

¿Y qué es lo que les hacemos a los demás cuando les decimos que sufriremos si no viven a nuestra manera?

Permanecí un tiempo callado, pensando en eso. Siempre pensé que somos libres de hacer lo que queramos, pero con la única limitación de no dañar a los demás, y esto no encajaba con mi teoría, faltaba algo.

Lo que te desconcierta, José, es un lugar común que resulta ser impracticable. La frase es: “lastimar a terceros”. Nosotros mismos elegimos ser lastimados o no, y eso es todo. Somos nosotros quienes decidimos, nadie más. ¿Te dijo el vampiro que sufriría si no chupaba tu sangre? Pues la decisión de sufrir es de él, tú tomas tu propia resolución, eliges darle sangre, no hacerle caso, amarrarlo, clavarle una estaca, lo que sea; él por su parte es libre de resistir, valiéndose de lo que él considere válido, y eso se repite hasta el infinito… opciones, opciones…

– Cuando lo enfocas desde ese ángulo…

Atiende que es importante. Somos todos libres de hacer lo que nos complace.

– Es muy difícil de aceptar eso, de hacer lo que quiero sin importar el prójimo.

Bueno, mañana aclararemos más dudas; ahora descansa que es tarde.

– Bueno, enton’s le seguimos mañana.

– Así es José, descansa y asimila lo que te di.

– Hasta mañana…

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