Archivo para la Historias en general categoría

Nuestro juramento. Den Tag, wenn Sie tschüs sagen II.

Publicado en Historias en general el 24 Mayo 2009 por aetther

Media hora nos separaba, la luna salió de su escondite, las estrellas despertaron y la noche se aclaró. Cuando llegamos al lugar del accidente, no sabíamos qué bus era el que había volcado, pero algo en mi me impulsó a salir por la ventana y correr hacia el lugar donde estaba aquel bus.

Mientras me acercaba, pude reconocer que era el bus de Mirella. Estaba hecho pedazos y sólo se escuchaban lamentos. Yo gritaba su nombre tratando de que ella me contestase, yo me ahogaba en mis lágrimas mientras la buscaba, hasta que escuché su voz llamándome, sonaba débil y quebradiza.

Cuando llegué a ella no pude resistir el llanto, verla en ese estado era terriblemente doloroso, tenía la mitad del cuerpo aplastada por un gran pedazo de metal que se desprendió del bus y yo con lágrimas en los ojos me esforcé por levantarlo para liberarla. Cuando lo saqué, vi su cuerpo totalmente destrozado, unido sólo por la piel que lo sostenía. Me arrodillé a su lado y le dije que nada iba a pasar, que ya estábamos juntos y que nuestro amor haría que todo se arreglase. Ella sonrió y me dijo:

— Tranquilo, ya no duele tanto ahora que estás aquí…

— No hables, eso te debilita, y tienes que guardar fuerzas para que te recuperes. –Ella sonríe mientras yo trato de creer en mi propia mentira–

Limpié su rostro ensangrentado y ella me pidió que la abrazase. Lo hice con todo el cuidado del mundo, le di un beso y ella me miró y con palabras entrecortadas me dijo:

— Amor, amor.
¿Me puedes escuchar?
Te amo… y no hay más verdad que esa.
Te amo… y no hay distancias, ni barreras.
No hay tristezas ni lágrimas.
No te sientas solo, yo te amo
Cuando cierre mis ojos, me iré…
Pero no te dejaré.
Ya no hay ningún adiós amor,
No hay ningún dolor
Sólo amor en mí
Sólo hay amor para ti…

Yo la abracé y pude sentir cómo su cuerpo se desvanecía y grité, grité como sólo un hombre que ama y pierde a su mujer puede hacerlo.

— ¡¡¡PORQUÉ!!!
¿¡Qué quieres de mí!? ¿¡Qué carajos quieres!?
¿¡Porqué ella!? ¿¡¡¡Qué mierda te hizo, AH!!!?
¿¡Porqué no me llevaste a mí!? ¿¡Dios donde mierda estás!? ¿¡Porqué ella!? ¿¡¡¡Porqué lo haces!!!?
¡¡¡Te odio!!! ¡¡¡Te odio con toda mi alma!!! Dios, ¡¡¡yo te maldigo a ti y a tus putos ángeles!!! ¡¡¡Te la llevaste, pero necesitas más que eso para que me separe de ella!!!
¡¡¡Yo jure no amar a nadie más y no lo haré!!!
¡¡¡Ahhhhh!!! ¡¡¡Porqué no bajas para que pueda matarte!!!
¡¡¡Te odio mierda!!! ¡¡¡TE ODIO!!!!


Es increíble cómo una persona puede cambiarte la vida. Tú me la cambiaste, llegaste a mi vida sin avisar y te apoderaste de ella. He perdido el tiempo tratando de comenzar otra vez… si por lo menos todo fuera igual… he perdido el tiempo en comenzar otra vez, pero en mi corazón todo sigue igual. Cada noche, cuando apago mis ojos, duermo con tu nombre besando mi boca. Amor… qué absurdo es estar vivo, sin el alma de tu cuerpo, sin tu latido, sin tu voz, sin tu calor; yo pensaba que el amor era una desgracia pero tú me enseñaste que el amor es un milagro, que no hay mal que no cure. No sabes lo duro que es estar sin ti. Te extraño a cada instante, preciso escuchar tu voz, no sabes cómo duele vivir sin el calor que tú me dabas. No sé porqué Dios me tuvo que castigar. Recuerdo esa noche que nos juramos amor eterno y que nunca nos separaríamos, pero ahora lo veo tan lejano y no puedo evitar el llorar. Es muy difícil el intentar no olvidar para no recordar que te he perdido para siempre. Daría mi vida por volverte abrazar, pero creo que no va a pasar.

Ya son seis años de estar vivamente muerto, y he decidido terminar con este dolor, no sé si volveré a verte amor, pero si es que nunca te volviese a ver, déjame decirte que tú siempre serás la única… te amé, te amo, y te amaré siempre.

Sólo espero que comprendas lo necesario de este cambio, hay mucho frío aquí dentro donde estoy y necesito el calor para hacer latir otra vez este corazón. Necesito volver a vivir y a sentir que estoy vivo, supongo que tendré que intentarlo, ¿right? Aunque me desintegre en la transformación.

Te vendré a visitar siempre. No puedo dejar de hablarte y claro, el 12 de cada mes vendré con tus flores favoritas a decir:

TE AMO.

Adios amor, supongo que estaba escrito en nuestras vidas.
Good bye
Good bye
Good bye…

 

Dedicado a Mirella, quien vivirá por siempre en mi corazón.

 

JOHANA, YO, MIRELLA, EL CHINO,
y sentado jugando con una rodillera, LUIS.

Reunidos

Nuestro Juramento. Den Tag, wenn Sie tschüs sagen.

Publicado en Historias en general el 18 Mayo 2009 por aetther

Como yo aún andaba medio sonámbulo, preferí regresar a la cama.

— Todos a alistarse, dentro de 30 minutos el bus estará en la puerta, todos deben estar listos para entonces. ¡Vamos perros, a alistarse! ¡tenemos muchos traseros que patear hoy!

— A ganar mi brother –me dice el chino–

— A ganar perro –contesto–

Cuando llegamos, Mirella estaba en el último cuarto del partido, no pude ver el partido porque fuimos de frente a los camerinos; todos estábamos concentrados, yo tenía que ganar como fuera para poder ir a Lima y estar con Mirella. Su equipo iba ganando por 20 puntos y a esas alturas del partido, Abancay no les podría ganar.

El ambiente en el coliseo era como estar en Irak, llovían insultos y porras de todos lados, el coliseo estaba reventando de gente y los nervios se apoderaban de mí.

— Vamos muchachos, tenemos coliseo lleno, full gente nos apoya, a estas alturas nadie nos para, vamos a ganar, el partido de las mujeres ha terminado y Ayacucho se irá con nosotros a Lima.

— ¡Bien, eso es! –grito y todos me miran– quiero decir, bien por ellas.

— Bien, dejaremos que los de Ayacucho salgan primero para que ganen confianza. Así que quiero que salgan a jugar con eso que ponen las gallinas y a ponerle mucho corazón muchachos. Los Ayacuchanos ya se lucieron mucho, ahora ¡¡¡salgan a ganar!!!

— ¡Sí! –gritamos–

— ¡¡Porque somos guerreros!!

— ¡¡Sí!!

— ¡¡Y somos unos perros!!

— ¡¡¡Sí!!!

Recuerdo que esa noche el partido estuvo de ida y vuelta, esos serranos se jugaban la vida y no dudaban en golpearnos por todas partes, el único consuelo es que hicimos lo mismo. En el partido hubo insultos, golpes, peleas… parecía un ring de lucha libre. Esa noche no sólo ganamos el campeonato, también ganamos golpes y moretones a discreción.

— ¡¡Ganamos mierda!! –grito–

— Así es mi brother –me contesta el chino– Johana, Mirella, Luis, vengan pa tomarnos una foto– continua– Victor: tómanos la foto cabrón…


— El bus de la delegación de Ayacucho partirá de nuestro hotel, nuestros buses irán juntos hacia Lima –dice el D.T.–.

— Estoy feliz porque ganaste, pero también estoy triste porque mis amigos perdieron y regresaron a casa.

— Sí, pues, jugaron bien los cabrones, me dejaron lleno de moretones, nuestra selección de mujeres también se va hoy, sólo se quedaron para ver el partido.

— Bien hecho –me dice–

— ¿Que? Ven acá, ahora verás.

— Si me tocas te pego –me advierte–

— Mejor dame un beso y alistemos tu maletas.

— Mejor –respondo–

— Todos ya están afuera, mejor que bajemos

Mirella y yo no nos despegamos y se nos ocurrió que yo podía viajar en su bus, la idea era que ella viaje en el mío, pero mi bus estaba full y sólo había espacio para mí, así que su bus era la otra alternativa. Nos acercamos a su D.T. para pedirle autorización pero él se negó:

— Señor, señorita, cada delegación tiene su propio bus, no tienen porqué mezclarse.

— Pero profe, vamos a la misma ciudad y vamos a estar en el mismo hotel, ¿cuál es el problema? –le digo–.

Y con su voz ronca y seca me dice:

— Reglas son reglas.

— ¡Carajo! –grito– ¿porqué tienen que ser tan cuadriculados estos indios de mierda? como si fuera algo malo el que viajemos juntos, la puta madre.

Mirella, asustada por mi reacción, me tapó la boca, le sonrió al profe y me jaló a un lado.

— ¿Qué hacemos? –pregunto–

— No lo sé amor, supongo que cada uno en su bus.

— No me gusta la idea, no me siento bien.

— Tranquilo –me dice– es sólo cuestión de horas para que estemos juntos otra vez.

— Sí, lo sé, pero hay algo, no sé qué es, pero hay algo que no me gusta, amor, no te separes de mí, sin ti no sabría qué hacer, te necesito aquí conmigo.

— Todos a su bus –alguien grita–

— Ya es hora –me dice–

— A pesar de las distancias, a pesar del tiempo, a pesar de las palabras, yo te amo… ¿lo recuerdas, verdad?

— Sí, lo sé –responde– a pesar de las distancias, mi amor por ti no puede ser medido ni contado, y sólo te pertenecen a ti mi cuerpo y mi alma.

— Te amo –le digo–

— Yo también te amo, nos vemos mañana amor.

Su bus parte y me dirijo al mío, entro y pregunto:

— ¿Qué esperamos para partir?

— El profe está hablando con la gente de Lima –dice Víctor–

— Carajo… maldita hora en que se le da por conversar al huevón.

— Tranquilo man, relájate.

— Algo anda mal chino, tengo una sensación de mierda que no me deja tranquilo.

— Deben ser los nervios, relájate, mañana la volverás a ver.

— Sí, creo que tienes razón, son sólo los nervios.

Pasan los minutos…

— Dios, por favor, haz que todo salga bien, nunca te he pedido nada, a pesar de que te has llevado a mucha gente que quería, sigo creyendo en ti, y sé que cuidarás de ella y harás que todo salga bien, ¿verdad? Si necesitas sangre pues toma la mía, no seas pendejo y no me quites a Mirella, no ella por favor.

— Por fin –digo– Profe… ¿porqué se demoro tanto?

— Tranquilo Rivas Plata, ya nos vamos; chofer, en marcha.

— Media hora nos separaban, 30 interminables minutos.

— Mi corazón latía a mil por hora, la luna se ocultaba detrás de las montañas, la noche era tranquila y oscura, no había estrellas en el cielo y el tiempo transcurría lentamente como si no hubiera prisa alguna, mientras yo me volvía loco, tratando de pensar que todo estaría bien, que ella no me dejaría y que estaríamos juntos siempre.

Fue en una curva de la carretera 65 donde la necesidad de descanso hizo presa al chofer, haciendo que el bus se saliera de la pista y diera cinco vueltas de campana sin que nada ni nadie pudiera hacer algo para evitarlo.

Media hora nos separaba, la luna salió de su escondite, las estrellas despertaron y la noche se aclaró. Cuando llegamos al lugar del accidente, no sabíamos qué bus era el que había volcado, pero algo en mí me impulsó a salir por la ventana y correr hacia el lugar donde estaba aquel bus.

Nuestro Juramento. Wenn alle Glanz die Sonne mögen

Publicado en Historias en general el 17 Mayo 2009 por aetther

Nos quedamos en silencio no sé por cuanto tiempo.

— ¿Chocolate? Te traje muchos, toma, come.

— Yee, ¿cómo supiste que eran mis favoritos?

— Averigué –sonríe– nos quedan sólo dos días mas, ¿qué vamos a hacer?

No se me ocurrió una respuesta, no sabía que decir…

— Nos escribiremos, nos llamaremos, y bueno, puedo viajar de vez en cuando a verte y tú puedes hacer lo mismo… ¿verdad? Yo no quiero que esto sea sólo una aventura… ¿y tú? –pregunto–

— Yo tampoco, pero… ¿lo lograremos?

— Claro que sí, te amo y eso es todo lo que importa.

— ¡¡¡Qué!!! ¡¡¡Qué dije!! –pienso ¿de dónde carajos salió eso? ¿Yo amo? ¿Yo la amo? ¿¡Yo amar!? ¿Entonces es así como se siente? Wuao, de locos…

— ¿Me amas?

— Con toda mi alma y con todas mis fuerzas, te amo; ya verás que lo lograremos, además en unos meses más terminaré el colegio y me iré para Arequipa y se me hará más fácil ir a verte, a ti te falta un año más, eres una mocosa de 15 años.

— Y tú un viejo de 16 ¡jajaja!… Tengo que irme, quedé con mis amigas en salir de shopping

— Ve entonces, nos vemos mañana, see ya

— O.K. señores, estamos aquí reunidos por dos razones, la prime… Pero miren quien llegó, es el últimamente extraño Alfredo alias Miau… tome asiento camarada.

— ¿Esto es una broma chino? –pregunto–

— Nop, esto es una sesión, así que a sentarse. As i said before, estamos aquí reunidos por dos razones, la primera, mañana es la final del campeonato: el partido contra los ayacuchanos es nuestro pase para la nacional, creo que no es necesario el decir que tenemos que ganar y romperles la madre a esos cabrones. Además es nuestro último año juntos, es nuestra última gira en la cual hemos compartido triunfos y derrotas, pero hemos terminado siempre primeros…

— ¡¡Sí!! –gritamos todos–

— Hemos sido siempre guerreros.

— ¡¡Sí!!

— Les hemos sacado la madre a todos los que han osado retarnos.

— ¡¡Sí!!

— Por que somos guerreros.

— ¡¡Sí!!

— Y por que somos unos…

— ¡¡Perros!! –gritamos todos-

— Si señores, somos unos perros… y los quiero como mierda mis brothers.

— Oe no las cagues pe, no te pongas romántico –dice Luis–

— O.K. No voy a llorar, amigos; bueno, el segundo punto es: nuestro amigo Miau está muy raro últimamente, ya no anda con nosotros, siempre sale solo sin decir a donde va, y lo que es peor, ya no nos acompaña a nuestras noches de cacería, y nunca cuenta a nadie si se agarro a alguien o no; y así no podemos estar, así que creo que hablo por todos al decir ¡exijo un explicación!

Me paro.

— Qué puedo decir mis brothers, estoy enamorado.

— De cuantas –dice Luis–

— De todas –contesta Diego–

— Estoy enamorado de una, la única, la que es y será, la que vive y perdura, la que llega y no se va, la que es dueña de mi corazón, el ángel que Dios creó con sus propias manos, de nombre Mirella. Así que disculpen, pero de perro, ahora solo tengo los amigos. Señores ahora soy otro…

— ¡¡¡Ja,jajajaja!!!, este cojudo sí que se ha fumado más marihuana que la mierda –dice Víctor–

— Carajo… este cojudo sí que está enamorado. –dice el chino– Bueno señores, ya no hay más que hablar, así que brindemos:

— Por nuestra siguiente victoria, nuestra última gira, nuestro último año y sobre todo por nuestra eterna hermandad, así que arriba, al centro y adentro, salud…


— Hey despierta, ¡¡¡DESPIERTA!!!

— Mmm… ¿qué pasa? ¿qué hora es? …carajo chino deja dormir.

— Son las 7:30 de la mañana y alguien te busca…

— ¿A mí? Carajo chino no joder, deja dormir…

— Qué vocabulario más florido.

— Chino esa no es tu voz, quien cara… ¡¡¡ahhh!!! ¡¡¡Mirella!!! ¿qué haces acá?

— Vine a verte… qué, ¿no puedo?

— Bueno tortolitos, yo los dejo, bajen a desayunar dentro de 15 minutos, no hagan travesuras, jejeje…

— ¿Qué haces acá?

— Ya te dije que vine a verte, mi bus sale después del partido.

— Lo sé, hoy jugamos contra tus amigos, también salimos hoy después del partido, si ganamos (cosa que vamos a hacer) nos vamos a Lima para la Nacional; si tu equipo le gana a Abancay se van a Lima con nosotros, así que tienes que ganar.

— No va a ser fácil que le ganen a mis amigos, son muy buenos.

— Tu preocúpate por ganar tu partido que de tus amigos nos encargamos nosotros; ahora bajemos a desayunar, esos perros deben estar pensando cojudez y media.

— Ese es mi brother, ya está enamorado –dice Luis–

— No le creas nada de lo que te dice, se lo dice a todas –Víctor–

— No les hagas caso, son unos perros –le digo–

— Bueno, me voy.

— No me acompañas a desayunar –pregunto–

— No puedo amor, mi partido es antesala al tuyo, ¿recuerdas? Tengo que estar en concentración hasta entonces.

— Verdad… es mejor que te vayas –le doy un beso y le digo que la amo.–

— Yo también te amo, bye. Chau chicos.

— Chau –dicen todos– adiós, saluda a tus amiguitas…

— Jajajaja, miren lo dejaron solito al tortolito, a ver deme un besito, muac, muac, besito, besito, muac, jajajaja.

— Imbéciles –respondo entre risas–

— Llega el D.T. y dice: bueno muchachos hoy es el día, así que nadie sale del hotel hasta que el bus venga a recogerlos, y para eso faltan diez horas, así que nadie sale del hotel, en recepción tienen orden de no dejarlos salir, así que a descansar y despejarse para la noche; dentro de nueve horas los quiero a todos en la sala del hotel para coordinar las jugadas, ¿entendido?

Como yo aun andaba medio sonámbulo, preferí regresar a la cama.

Nuestro juramento. Das Prinzip vom Ende

Publicado en Historias en general el 13 Mayo 2009 por aetther

— Perfecto, entonces esta noche la conoceré…

— Apúrense apestosos, báñense bien pa’ que no huelan a chivos…

— Huy… el galán está nervioso –me dice Luis–

— ¿Nervioso? ¡Imbécil! ¿Acaso es la primera vez que nos echamos encima a las carnecitas? ¿Qué tal luzco?

— Como novio vestido y alborotado.

— Perfecto –contesto– ¿Ya están listos señores? Hoy es la noche de intercambio cultural; no olviden lavarse el hocico porque apestan a desagüe… Ahora vamos…

— Cof cof, que nombrecito el de esta disco… No importa, lo que hay dentro es lo importante. Bien señores, manos a la obra, a trabajar se ha dicho.

Entramos y ahí estaba ella, Johana me hace señas para que me acerque, pero estaba inmóvil, con la boca seca y temblando. En eso, ellas se me acercan:

— Mirella, te presento a Alfredo, Alfredo, Mirella, diviértanse. Y se va a seguir presentando a las que serían sacrificadas esa noche.

— ¿Y cómo estás? –me pregunta–

Yo sólo la miro, no puedo hablar, no logro pronunciar ninguna palabra.

— ¿Estás bien? –pregunta otra vez–

Apenas logro decir que sí. Pues no parece –y me acaricia el rostro– estás sudando.

— Es que hace mucho calor aquí –diablos… ¿qué digo? ¿de qué converso? ¡esta mujer me pone en blanco! En eso escucho el sonido que llega del cielo, es una melodía salvadora, THESE ARE THE DAYS OF OUR LIVES.–

— ¿Bailas? –pregunto, y ella sonríe y me dice:– Pensé que nunca lo dirías…

Y la cojo de la mano y la ayudo a pararse, me acerco y rodeo su cintura con mi mano, acerco su cuerpo cálido al mío y ella recuesta su cabeza contra mi pecho. Recuerdo cada segundo, recuerdo su corazón latir fuertemente al lado del mío, su piel la sentía suave y cálida mientras deslizaba mis dedos en su cintura, su cabello, oliendo a rosas; nuestros cuerpos bailaban al compás de nuestras caricias y nuestras miradas empiezan a buscarse y no paran hasta encontrarse. Nos miramos y en silencio me acerco a ella y a un centímetro de sus labios rojos y dulces puedo sentir su respiración detenerse y la beso, olvido que no estamos solos y me sumerjo en nuestro momento.

La beso, entregando mi vida en ese beso, tratando de decir mil cosas a través de él, ella me acaricia el cabello y la espalda y yo recorro su espalda con las yemas de mis dedos… Nos miramos y nos abrazamos fuertemente… tan fuerte que puedo sentirlo incluso ahora que escribo estas líneas. Le susurro al oído diciéndole:

— Salgamos de aquí.

Ella me mira y me dice:

— ¿Qué esperamos?

Comenzamos a recorrer las calles sin rumbo aparente en medio de toda la gente, hablamos de mí, ella, amigos, planes futuros, nosotros. Recuerdo que esa misma noche me juró amor eterno y yo me negué a hacerlo, hicimos un pacto de sangre y eligimos nuestra canción favorita: “Good Bye Cruel World”, de Pink Floyd.

— Toma mi mano y pincha mi dedo índice.

Ella titubea.

— No temas –le digo–

Me coge la mano y lo hace. Ahora es mi turno.

— ¿Me dolerá?

— Nop, pero no olvides respirar.

— Ay mierda!! Dolió

— ¡Jajaja!, junta tu dedo con el mío y escucha:

— Cuando tu corazón se sienta desolado, yo seré tu hambre de buena fe; cuando te sientas débil y por caer, yo te serviré de apoyo, yo no me iré. Yo seré la roca en la que puedes descansar, estaré allí cuando estés débil, para cuidarte, para ayudarte, cuando te sientas sin fuerzas, lo juro, yo seré fuerte, cuando no haya un porqué, yo lo encontraré, yo seré el muro que te proteja del viento y la lluvia, del frío y el dolor, y aunque las distancias sean largas y los cielos nos separen, esta noche es la noche donde dos se vuelven uno; cuando te consuma el frío, yo seré el fuego en tu vida, y cuando alguien te hiera, yo te protegeré, yo pelearé… Yo estaré allí cuando me necesites, para abrazarte y cuidarte, para protegerte y ayudarte, yo no me iré, estaré contigo siempre.

— No llores –le digo–

Ella me abraza fuerte y sin decir nada me mira con esos ojos, aquellos en entraban hasta lo mas profundo de mi alma, curando heridas que no podían ser curadas.

— ¿En qué piensas? –pregunta–

— En ti –contesto.– Es que hasta antes de conocerte, anduve perdido, viviendo de mentiras… y ahora que estás aquí, finalmente tengo algo de verdad, finalmente encontré mi libertad, soy sólo un alma perdida que sólo tú puedes encontrar, soy un ángel caído que sólo tú puedes levantar, un enorme vacío que sólo tú puedes llenar, a tu lado todo puedo compartir, toda mi verdad y mis defectos afloran sin miedo a ser juzgado por eso, contigo siento que mi alma crece y se alimenta de nuestro amor.

Ella me mira y me dice:

— Te amo.

— ¡¡¡Diablos!!! –pensé– ¿cómo respondo a eso? El amor es algo que no conozco y lo que siento por ella pues es algo parecido a lo que se supone que debe ser, por lo que escuché hablar…

La miro y para librarme del problema le digo:

— “Te amo” es una frase tan pequeña que no alcanzaría a cubrir lo que yo siento por ti… Es tarde, es mejor que regresemos al hotel. ¿Te acompaño a tu hotel?

Ella sonríe y me da un beso.

— Vamos pues –me dice–

Y así caminamos tan solo compartiendo el silencio que nos rodeaba, hasta llegar al hotel.

— Bueno, aquí me quedo… ¿tu hotel está cerca?

— Sí –contesto– …total que es sólo un kilómetro y medio.

— Mañana tienes partido, suerte en el juego, yo estaré en la tribuna.

— No creo en la suerte –le digo– pero gracias de todas maneras. Adiós…

________________________________________

— ¡¡¡Levántense cerdos perezosos!!! ¡¡¡son las 6:30 de la mañana y hace media hora que deberían estar despiertos!!! Hoy tenemos un partido importante, así que ¡de pie! –era el D.T.–

— Hey Miau, llegaste bien de madrugada, te vi salir de la disco con el angelito… ¡habla, qué le hiciste picarón! –me pregunta Luis–

— No pasó nada, solo hablamos y caminamos.

— Si huevón, ajá, y yo me chupo el dedo; ya dime qué le hiciste perro; porque yo me agarré a una que me dejó sin cintura… el huevón de Piero tenía razón, habla, ¿qué le hiciste?

— ¿Qué le hice? Bueno, tan solo nos conocimos, eso es todo, Mirella es… ella es… Carajo ella es lo mejor que tengo, mierda, si supieras cómo me siento por dentro cada que estoy con ella, es como si mi alma creciera de una manera increíble.

— ¡Jajaja! Sí huevón, sólo hablaron y tu alma crece, aja, sólo hablar, tú sólo hablar, ya, o.k. Esto está pa’ contarlo.

— ¡¡¡A DESAYUNAR!!! –grita el D.T.–

— Miau ven –dice el chino– ¿y cómo te fue?

— Bien, pásame el café, hablamos y esas cosas.

— ¿Y? ¿nada más?

— ’Ta mare, ¿tan difícil es de creer? sólo nos conocimos.

— Profundamente, espero jejejeje, ya habla, ¿qué fue?

— Nada, sólo hablamos.

— Bueno… si tú lo dices… jajaja, hablaron… ajá…

— Buenos días, ¿cómo amanecimos? –dice Johana– …muy bien por lo que veo, ¿y cómo te fue con Mirellita?

— ¡¡Otra!!… me fue bien, nos conocimos y la pasamos chévere.

— Que bien, ¿y a ti cómo te fue?

— Lo usual –dice el chino riendo–

— Este perro, nunca cambiará, no pues ser como Alfredo, él sí va a cambiar…

— ¡Jajaja! El día que este huevón cambie yo me caso con tu vieja, ¿estamos? Ahora largo de aquí, y deje de estar metiéndole ideas en la cabeza a este huevón, sólo falta que se me enamore, y ahí sí sería la cagada…

________________________________________

— Jugaste bien, gracias por dedicarme esa canasta.

— Te dedico mi vida y te la doy a ciegas, si eso te basta…

— Muchas de las chicas me han hablado de ti, y créeme que las cosas que me dicen no van a tu favor.

— Lo sé, esas viejas sólo se dedican al chisme y son unas resentidas porque nunca les hacemos caso.

— ¿Entonces tengo que creerles?

— Esa es tu decisión amor, yo puedo prometerte el mañana, pero no puedo comprar el ayer, si te han dicho que soy un perro frío y calculador y bla, bla, bla, pues es verdad, esa era mi vida, llena de mentiras y falsos amores, llena de excesos que sólo incrementaban el vacío en mí, necesitaba siempre a alguien para no sentirme solo, pero cuando te vi, había algo en ti que me hizo pensar en lo que es bueno para mí y es por eso que decidí cambiar, no por ti sino por mí, porque veo en ti que en verdad necesito hacerlo, no tengo miedo de entregarme, siento paz cuando estoy contigo, soy yo a tu lado.

— ¿Acaso nunca has encontrado a una flaca con la que te sientas así?

— La verdad, hay una flaca con la que siento paz y me encanta estar con ella, puedo conversar con ella de todo, y de nada, sin aburrirnos, a veces pienso en ella, y me llena un sentimiento de alegría; pero cada vez que me acerco a ella, siempre me da una negativa, creo que ella cree que es demasiado buena para mí, supongo que debe pensar así pues es la primera alumna en el salón, la más estudiosa y la preferida de los profesores, yo por otro lado, soy todo lo contrario a ella, así que lo único que hice es matar lo que sentía por ella.

— ¿Y cómo se llama? ¿vino con ustedes en este viaje?

— Na, ella no es muy fanática de los deportes.

— ¿Y cómo se llama?

— Mmmm… Elisabeth, ese es su nombre.

— Bonito nombre.

— ¿Y tú? ¿qué sientes por mí? –le pregunto

— La verdad, siento que te amo, te amo por ser libre, te amo, por la persona en la que me estoy convirtiendo contigo; por dejarme ser libre; te amo, sin ataduras, sin miedo y no sabes lo profundo que es mi sentimiento, el cómo llegué a sentirlo no lo sé, es un arcano indescifrable, sólo sé que me ayudas a dar cada paso, cada respiro, cada sonrisa, eres la luz en la oscuridad de mis días, anduve escondida entre las sombras y tú con una mirada llegaste a mi corazón y le recordaste cómo latir, cada lágrima que cae de mí ahora lleva escrita tu nombre, cada rezo, cada suspiro, cada anhelo lo hago a través de ti para mí, porque tu energía y la mía se ayudan para poder crecer, y de esa manera tú y yo desaparecemos para transformarnos en nosotros, porque lo que es bueno para mí lo es para ti. Te amo y es la primera vez que lo hago y te juro que será la última, te amo ahora y te amaré por siempre, así esta promesa me cueste la vida, no amaré a otro hombre que no seas tú. Lo juro.

Nos quedamos en silencio no sé por cuanto tiempo.

Nuestro juramento. Ein großer Tag, um zu lieben

Publicado en Historias en general el 11 Mayo 2009 por aetther

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que fui a verte, ¿recuerdas? Hablamos de muchas cosas, algunas tristes y otras agridulces. Me cuesta mucho estar sin ti, ¿sabes? No entiendo el porqué, no me resigno a no verte más, mi cuerpo aun no asimila tu ausencia, y no acepto el hecho de que te haya perdido para siempre. El vacío que llevo dentro es muy grande, y cada noche en la que te dedico mis lágrimas y mis plegarias, puedo sentir cómo la soledad me consume. Mi soledad crece a cada momento. Dime ¿cuánto más debo esperar para poder ver tu rostro otra vez? ¿Cuánto más tengo que aguantar para poder volver a tus brazos, otra vez? Mucha gente me dice que me apoye en Dios, pero ¿para qué? si él siempre ha estado conmigo, Dios nunca me ha fallado, siempre está ahí para quitarme todo lo bueno que puedo tener.

¿Sabes?, la vida sin ti es muy dura, este mundo es muy grande para vivirlo sin ti, no sabes la falta que me haces, me siento perdido, sin rumbo. No tengo ya razón por la cual reír. Hoy se cumplen seis años desde la última vez que te besé; lo recuerdo como si fuera ayer, tus labios parecían de papel y con lágrimas en los ojos me dijiste ’nos vemos mañana’, pero nada salió como esperábamos, Dios para variar tenía otros planes…

Yo tan sólo espero la noche que caiga dormido y amanecer junto a ti donde quiera que estés… Al fin y al cabo, cada vez que miro tu foto, la única verdad en mi, es que te sigo amando…

Alfredo

 Otra carta más para el olvido, ya han pasado seis años y aun le escribo, diablos, lo tengo aquí dentro y lo siento como si aun lo viviese…

 Por fin llegamos, esta gira ya se hace pesada -digo, mientras nuestro bus se estaciona en la puerta del hotel y nos apresuramos en bajar para recoger nuestro equipaje–. Chino, –digo– ayúdame con esta huevada. ¿Qué, tanto te pesa? –responde–. Ayúdame nomás –le digo–.

Una vez dentro del hotel, nos repartimos las habitaciones, a mí me tocó con Randy y con otro compadre que no recuerdo el nombre. Al día siguiente, salimos a hacer ejercicios de preparación para los partidos.

Mientras el bus nos lleva…

Mira huevón, –le digo al chino– qué tal cuerpito el de esa flaca. A lo que el chino responde: Carajo, tendremos que sacrificar algunas, en nombre de la raza masculina… –Nos miramos y nos morimos de la risa–.

Llegamos al lugar de entrenamiento y oh sorpresa, la delegación de Ayacucho está entrenando en el mismo lugar, la selección masculina y femenina juegan entre sí, pero lo dejan de hacer a nuestra llegada.

Primero lo primero. –dice Piero– Hagamos el reconocimiento del ganado, me dijeron que las ayacuchanas te dejan sin cintura. El chino se me acerca y me dice: Oe Miau, tú que dices, ¿las jodemos a estas mamis? Pero no pude responder, estaba impactado, perdido, idiotizado, con la baba cayendo de mi boca… Estaba hecho un imbécil.

Oe imbécil –grita Diego–.

¿Qué mierda quieres? –respondo por inercia–.

Contesta pe huevón, ¿las jodemos o no?

Sí, sí, sí, lo que ustedes digan –respondo–.

Ajá huevón, jajajaja, el angelito ese te ha dejado cojudo…

No seas pendejo, ¿qué hablas? Sólo estaba haciendo el respectivo reconocimiento del ganado –contesto en forma automática–.

Pero en el fondo Diego tenía razón, ese angelito me había impactado, había algo en ella que la hacía diferente a todas las demás, ella brillaba y sobresalía entre todas las demás, pero tenía que callar, tú sabes, la reputación de pendejo y perro me la había ganado con el sudor de la frente, y a costa del sufrimiento de muchas mujeres, como para aceptar que aquella mocosa sin hacer el mínimo esfuerzo la destruyera. Así que me dije: na, na, na, este sólo fue un lapsus estupidus, hay demasiadas mujeres en el mundo y una sola vida para conocerlas a todas, así que no me detendré en una de ellas…

Miau ¡despierta! Hay que entrenar –me dice Luis–.

Al terminar el entrenamiento, decidimos regresar caminando al hotel, de esa manera conoceríamos mejor la ciudad y como es obvio, también conoceríamos a sus mujeres. Ya de camino al hotel, nos cruzamos con un grupo de chicas. Una de ellas, recuerdo, era de mi total aprobación, y pensándolo bien, podría ser candidata a futura madre de mis 15 hijos, así que procedimos con el ritual más antiguo, con el que el hombre se asegura de perdurar… “la cacería”.

Todos sacamos nuestro repertorio:

Diego: Ricura, si así estás de verde, como estarás de madura.

Luis: Hey carnecita, si cocinas como caminas, ven cásate conmigo.

Víctor: Hey mami, porqué no vienes y le muestras esas cositas a papi.

Diablos, –pensé– estos niños aprenden rápico, ¿ahora cómo mierda supero eso? –No había terminado de conjugar las palabras que harían que las frases de mis brothers fueran obsoletas, cuando ellas se acercaron–.

Vamos a ver si son tan habladores al tenernos cerca –dijo alguna de ellas–. Pero claro que sí mi amor –dijo Víctor–. La futura madre de mis hijos se me acerca y mirándome directamente a los ojos me dice:

Y tú, ¿no me dices nada?

¿Yo? –regalada, eso te diría, pensé–.

Pero mi amor, qué te puedo decir, si cualquier cosa que te diga, no daría crédito a tu belleza.

Gracias –contesta vencedora–.

Pero espera un momento, estás preciosa, pero sabes, algo te falta, te falta llevar algo encima, para que estés realmente perfecta. Ella me mira intrigada, como tratando de adivinar qué es lo que estoy tramando.

Pregunta, que te falta, estúpida –pensaba yo–.

Ah sí, ¿y qué me falta?

Sonriente le contesto: Lo que te falta llevar encima para que seas perfecta.

¿Sí, qué es? –interrumpe–. Pues lo que te falta llevar encima para que estés perfecta, soy yo, pequeña tonta. Y luego dije: vámonos señores, no perdamos el tiempo con estas pirujas engreídas, pobres estúpidas…

Ya en el hotel, nos dimos con la sorpresa, nuestra selección femenina había llegado. ¡¡¡Al ataque!!!

Alfredo pásame el azúcar –me dice Karlis–.

Pero por supuesto mami –ella sonríe coquetamente–.

Ay Diosito, ¿cómo quieres que juegue bien, si pones tanta carnecita alrededor?, ¿qué no sabes que necesito estar concentrado? –pienso–.

Oye, oye, ni en el desayuno dejas de ser tan perro ¿verdad? Dime ¿ya encontraste a alguna chica?

Pero amor, si la única en mi vida eres tú –le digo cariñosamente, dándole un beso que rozó con su boca–.

Sí, seguro. –responde– Para que tú seas fiel, tendrías que volver a nacer.

Ja, ja, ja, cómo me maltratas amor; bueno, termina tu desayuno y vamos a entrenar.

Ajá, los dos solitos desayunando, seguro que Miau ya te está pintando flores. –dice Víctor– No le creas nada de lo que te dice, lo mismo le dijo ayer a unas pirujas que nos encontramos por ahí.

Ese es mi amigo Víctor, siempre tan imbécil –le digo, mientras le doy unas palmaditas en la espalda–. Karlis sólo sonríe y nos dice: Bueno, vamos a entrenar, este clima me está haciendo olvidar como jugar básquet.

Una vez en el campo…

Mira, mira, jajaja, hey, hey todos, miren, es el angelito que ayer dejó como imbécil a Miau –grita Diego–.

Entrenarán con nosotros hoy –me dice el chino–.

’Tás bien huevón, cómo vamos a entrenar con ellos.

Eso me dijo el D.T. Además ¿qué? ¿O es que les tienes miedo a esos? Jajaja, ¿o es que el angelito ese te hace temblar? Oe Miau, ¿no te estarás empezando a enamorar a primera vista?, ¿no verdad? Tú enamorado, jajaja eso tengo que verlo.

Na’ que ver, ¿enamorado yo? No seas imbécil, mejor vamos a entrenar en vez de estar hablando estupideces.

Nos reunimos las dos delegaciones en medio del campo.

Muy bien muchachos, hoy entrenaremos con la delegación de Ayacucho, los equipos femeninos entrenarán con el profesor Jesús en esta cancha, y los chicos conmigo en la otra cancha.

Yo hacía caso omiso de lo que el D.T. decía, tan sólo la observaba, era bella, su pureza se reflejaba en su piel blanca, su ojos… Oh Dios, sus ojos me recordaban al alba más hermosa que jamás he visto, era un ángel que Dios dio forma con sus propias manos… ¡Carajo! se dio cuenta que la observo, disimula, imbécil, disimula…

Hey Romeo, despierta.

¿Qué pasa chino?

Ya escuchaste al profe, vamos a la otra cancha a entrenar con los cholos estos, tu angelito entrenará con las chicas en esta cancha.

Mi ángel… daría diez años de mi vida por saber su nombre.

Qué hay de comer, morimos de hambre. –grita Luis, en la cocina del hotel– El entrenamiento con esos tíos estuvo fuerte. Hey Miau, ven siéntate en mi mesa…

Espera, me lavo las manos y voy. –No había terminado de hacerlo cuando el equipo femenino entró–.

¡Ajá! Los galanes están de suerte. –dice Karlis– Hay flacas preguntando por ustedes.

Clásico –respondo reflejando mi egocentrismo–.

Hay una flaquita, de cabellos claros, blanca de ojos bonitos, preguntando por uno de ustedes –dice Johanna–.

Es el angelito –dice Víctor–.

Mi ángel –pienso– ¿pero preguntando por quién? El que se atreva a tocarla es hombre muerto. Además, cómo puede preguntar por alguno de ellos, son todos unos perros y yo, yo, ’ta mare, yo también, pero no, yo cambiaré…

Adivinen por quién –sigue–.

¿Por quién? Por el Miau no creo, jajaja… –dice el chino–.

No, por él no, no le gustan los de cabellos rojos –responde inmediatamente–.

Yo la miro, esperando que diga el nombre del futuro muerto.

Mejor los dejo en suspenso, jajaja.

Maldita Johanna, tengo que sacarle la información, pero debo ser cuidadoso, no puedo ser obvio.

Después de un buen rato, Johanna se me acerca.

Hey, ¿en verdad te gusta el angelito?

¿Por qué? –respondo–.

Bueno ps, he visto cómo la mirabas en la cancha y parece que sí, pero como eres un perrazo, mejor te pregunto.

Na, ’ta careta la flaca, pero no hay más, no pasa nada.

Qué pena, entonces le tendré que decir que no te interesa.

Yo no dije eso… –diablos, no ser obvio, ¿recuerdas?– quiero decir… ¿qué te dijo?

Nada, simplemente que le gustabas y nada más.

¡¡¡Eso te dijo!!! Dime más, vamos, qué esperas dime, dime…

Hey, tranquilo, ¿no que no? Jajaja, hombre tenías que ser, dime ¿te gusta o no?

Carajo, qué hago, esta mocosa me puede estar mintiendo, tan sólo por sacarme información y después cagarme con sus amigas, ¿qué hago? A la mierda, me arriesgo –pienso–.

Ok, sí me gusta un poquitito.

Perfecto, entonces, esto es lo que vas a hacer: hoy en la noche las chicas y yo nos encontraremos con Mirella y sus amigas en la disco…

Mirella, ese es su nombre –grito–.

Presta atención, tú y tus amigos los perros tienen que ir también, cosa que ahí te presento a Mirella y a tus amigos los perros los presento a las chicas, ¿ok?

Perfecto, entonces esta noche la conoceré…

Sangre, Leche y cielo

Publicado en Historias en general el 1 Febrero 2008 por aetther

Lo único que recuerdo antes de quedar en blanco es a Mirella entrar en la habitación y gritar mientras corría hacia mí… Y me sumerjo en mi sueño.

Las sirenas cantan una triste canción acerca del amor perdido y el incontrolable deseo orgásmico, mientras la mancha negra sube por mi espalda, disolviendo mis sueños y cortando mi carne. Los ojos se abren en la oscuridad iluminando mi cuerpo y las manos vacías entran en mi alma y no paran hasta destrozarla.

Los animales susurran intoxicando la noche, la luz se va poniendo tenue y al final del túnel puedo ver la lluvia caer creando un mar de sangre, leche y cielo; a lo lejos en el horizonte puedo ver a los perros de guerra aproximarse como aves carroñeras sobre su presa y comienzo a correr como condenado, tratando de escapar de mi propia pesadilla, mientras siento a mi cuerpo dar un último respiro, caigo en un abismo y me sumerjo en un mar de desolación y escucho a Dios decir que él es el único camino, y después de lo que he visto me cuesta tanto creer en su propósito, así que le doy la espalda y lo maldigo.

Golpeo el suelo con mi rostro y puedo, de alguna forma ver mi cuerpo que yace en un pesebre y está siendo bautizado con agua de muerte, de pronto alguien entra y me habla, pero no puedo escuchar lo que dice, tan sólo veo humo en el horizonte y siento que mi vida se ve extinguiendo, alguien me toma de la mano y no puedo resistirlo, tan solo me dejo llevar y mientras soy remolcado voy viendo llorar a mi madre y a un ángel morir y caer del cielo.

Ya no siento dolor ni miedo, tan solo soy incapaz de sentir algo aparte de la paz que siento al ser arrastrado por ese alguien. Una voz me dice que reaccione y siento un pinchazo en mi brazo, alguien frente a mí grita y me pregunta si puedo escucharlo y otro dice que está funcionando. Yo no siento dolor, mientras voy reaccionando, abro los ojos y puedo ver gente disolviéndose, los veo borrosos, sus labios se mueven pero no puedo escuchar lo que dicen. De pronto vuelvo a sentir esa paz que me abandonó por un momento y una luz a mi lado empieza a crecer, me doy vuelta, y todo oscureció y comencé a sentirme vivamente muerto.

Puedo sentir que alguien me toma de la mano dándome la paz que suelo sentir, abro mis ojos y es mi madre, le pregunto donde estoy y con lágrimas en los ojos me dice que estuve muerto por un minuto y que regresé a la vida. La sensación de estar vivamente muerto se disolvió.

No pasó mucho tiempo para que el Arcángel me lleve hacia la oscuridad.

Era una tarde de febrero cuando todo se tornó oscuro y sentí el peso de mis pestañas. Todos lloran porque creen que sufro, pero ellos no saben que no temo a la muerte, pero que siempre quise su llegada a mi vida. Mi madre, Mirella, y Paco están a mi lado, trato de hablarles pero no puedo. Quisiera decirles que no duele, es mas, no siento nada más que sueño, quisiera decirles que no lloren, que estoy bien, que la muerte no es el final, es sólo una puerta más para salir y seguir existiendo. Pero no puedo, no puedo hablar, tan sólo los miro ahí llorando junto a mi cuerpo postrado en esa cama… ¿Quién es el hombre que entra y abraza a mi madre? No logro ver bien desde aquí…

Es mi padre, ¿vino a verme? ¡sí, vino a verme! ¿me quería, o sólo se sintió culpable? Después de todo, es esa la duda que me llevo.

Siento que me desvanezco… y a lo lejos puedo oír a Mirella cantar nuestra canción favorita:

“Good bye cruel world
I’m leaving you today
Good bye, good bye, good bye.
Good bye all you people
There’s nothing you can say
To make me change my mind
GOOD BYE…”

Vivamente Muerto.

Publicado en Historias en general el 30 Enero 2008 por aetther

Shh… La vas a despertar, dirigiendo su mirada al pie de mi cama…

Y allí estaba ella, había pasado la noche sentada en el suelo al pie de mi cama. Ha estado toda la noche vigilando que duermas bien, es una buena chica, me dijo mi madre, yo no podía creer que Mirella hiciera eso, así que para amenizar la mañana me levanté y di un salto hacia ella y grité lo más fuerte que pude… Recuerdo que Mirella y mi madre me persiguieron por toda la casa y el jardín, tratando de adelantar mi muerte.

Mirella y mi madre pasaron todo el día juntas conversando quien sabe de qué; mientras yo por otro lado me encerré en mi habitación tratando de conversar con Dios. Me siento frío como una navaja, apretado como un torniquete, seco como un tambor fúnebre… Y mientras converso contigo, siento la rabia apoderarse de mi… Ahhh… Corre al armario, a la izquierda encontrarás mi hacha favorita, cógela y córtame el cuerpo con ella, no te asustes, es sólo una fase intermedia en uno de mis días malos… ¿Qué quieres que haga para salvarme? ¿quieres que vea tv? ¿Que pase el tiempo entre las sabanas? ¿Quieres que contemple tu retrato en silencio? ¿Quieres algo de comer mientras miras cómo destrozo todo? ¿Quieres enseñarme a volar? ¿Quieres verme sangrar? ¿Quieres llamar a la policía? ¿ Crees que debería parar? ¿Por qué te vas corriendo?…

No recuerdo mucho de lo que pasó después. Desperté y mi madre estaba a mi lado, me dijo que Mirella y ella me encontraron en el suelo y todo mi dormitorio estaba destruido, pregunté por Mirella, pero ella tuvo que ir a estudiar.

Así pasaron las horas, pensaba en todo lo que en mi vida había pasado, mi madre, mis hermanos, mi familia y Mirella… Se me dio por llamar a mi padre, aquel ser el cual conocí sólo en mis recuerdos, no sé si él sabía lo que me pasaba, no sabía el por qué, que en 21años, nunca se comunicó…

Y levanté el teléfono y pensé: Tengo una libreta negra con mis poemas y una maleta llena de premios en deporte y cuando soy un buen perro, a veces me envías una foto, tengo las mejores calificaciones en la universidad, y la tristeza de no conocerte, tengo 110 canales de mierda para elegir en la tv, tengo luz eléctrica, tengo una segunda personalidad y sorprendentes poderes de intuición, así es como sé que cuando trato de comunicarme contigo por teléfono no habrá nadie en casa. Y si te dijera… Tengo el obligatorio cabello largo de los metaleros y los inevitables pinchazos de aguja, marcados bajo mi camisa de seda favorita, tengo manchas de nicotina en mis dedos, tengo una cuchara de plata en una cadena, tengo un gran piano de cedro donde guardar mis restos mortales, tengo ojos desorbitados, fuertes ansias de volar, pero ningún lugar a donde ir… Nada de eso serviría porque cuando tomo el teléfono, no hay nadie en casa…

- Hola, llamaste al 08654322 por favor deja tu mensaje después de la señal… Papa, ¿dónde estás? acaso no sabes que estoy muriendo…

Era una noche obscura cuando decidí descansar de todo este tormento, lo único que pensé era en adelantar lo que ya es inevitable, de todos modos ya era un hecho, moriría en unos días. Así que introduje la aguja en mi vena y solté el liquido que haría que mi viaje sin retorno sea placentero, suelto la tira de goma que aprieta mi brazo y caigo al suelo y empiezo a soñar… Lo único que recuerdo antes de quedar en blanco es a Mirella entrar en la habitación y gritar mientras Corría hacia mí…

El dia que el fin llego.

Publicado en Historias en general el 24 Enero 2008 por aetther

Fue antes del amanecer, en una miserable mañana del amargo 1999, cuando todos los médicos entregaron su resultado, diciendo a mi madre que la esperanza es lo último que se pierde y que yo tenía que ser fuerte para que ésto no me derrumbara. Al salir del consultorio, vi a toda mi familia esperando las “buenas noticias”; obviamente ellos no sabían nada, yo me mantuve callado hasta que alguien me preguntó cómo me sentía.

- ¿Así que tú quieres saber como estoy por dentro? ¿crees que te gustará lo que tengo que decir? Mira – le entregué los resultados – Dime, ¿algo está impidiendo que brilles como el sol? ¿no es esto lo que esperabas ver? si quieres averiguar qué hay detrás de estos fríos ojos, tan sólo tienes que abrirte paso a través de la desgracia. Así que ahora no me preguntes como me siento…

Ya en casa, llego de “visita” mi amigo Paco; como era de esperarse, el chisme se esparció más rápido que un virus. – Se abre la puerta de mi dormitorio -.

- ¿Qué hay Paco?

- Oe no jodas, ¿es verdad?

- Sí huevón, no hablemos de eso ¿quieres?

- Pero ¿cómo? ¿por qué?

- Y qué mierda sé yo, no sé nada, lo único que sé es que ahora es cuando más necesito a mi madre y a mi desaparecido padre, ya que no lo resisto más, desde que empezó esto no he dejado de tener un sueño ridículo donde ellos me dicen: Mamá ama a su bebe y papi lo ama también; los dos haremos que el mar te parezca cálido y el cielo te parezca azul… Entonces despierto y todo se disuelve como las sombras en la noche, salgo de mi habitación y todos me miran con lástima. Es demasiado ¿sabes? Es muy difícil caminar con la frente en alto en el hielo quebradizo de esta vida, cuando la pena a ti mismo te consume y arrastras tras de ti, el reproche silencioso de un millón de ojos empañados de lágrimas; a cada paso que doy siento que una grieta en el hielo aparece bajo mis pies y resbalo a donde no debo ir… y pierdo la razón… con mi miedo fluyendo tras de mí… me aferro al hielo quebradizo…

- ¿Qué puedo hacer para ayudarte? – dice Paco, casi blanco por la sorpresa.

- No necesito ayuda, no necesito lástima, ni mucho menos palabras dulces que me recuerden lo que viene; ¿acaso es tan difícil hacer como si nada pasara? Acaso es tan… – Se abre la puerta y es Mirella, que con lágrimas en los ojos corre a mi encuentro y me abraza fuertemente. Aun puedo recordar su rostro lleno de lágrimas de cristal, su cabello oliendo a rosas, su blanca y suave piel como la nieve que caía afuera, y sus ojos, esos ojos con los que entraba hasta lo más profundo de mi alma, curando heridas que no podían ser curadas; aun recuerdo su voz, la cual me daba vida y esperanzas cuando lo necesitaba; recuerdo que cuando me abrazaba era como estar en el lugar más seguro y cálido, en donde como un niño me escondía.

Ella lloraba y me decía que no era verdad, y yo paralizado sin poder decir nada, tan sólo lloraba junto con ella y así fue cuando ella en un momento de sobrecarga de emoción me dijo lo que siempre esperé escuchar… haciendo nuestra unión mucho más fuerte…

Ella se sentó en mi cama; casi no podía hablar y le di una copa de escocés etiqueta azul “Nuestro favorito” y ella se la tomó como agua y mirándome me dijo: ¿Acaso no hay forma de curar esa mierda?… A lo que yo respondí: “Good bye cruel world”, nuestra canción favorita de Pink Floyd. Inmediatamente, un silencio fúnebre se esparció en la habitación; Paco, Mirella y yo sólo nos miramos, y nadie podía pronunciar una palabra.

La mañana siguiente fue como un logro, nunca pensé que me alegrase tanto ver el sol nuevamente; fue mi madre quien con un beso me despertó, dándome esa paz que sólo ella podía darme. Al verla le pregunté: – Mom, ¿realmente estoy muriendo?, a lo que ella respondió: shh… la vas a despertar, dirigiendo su mirada al pie de la cama…